02 junio 2007

A propósito del Dia Mundial del Medio Ambiente!
¿Somos o no somos ecologistas? intentemos averiguarlo...


Muchos de nosotros nos autodefinimos como “Ecologistas”. Incluso hasta sentimos cierto orgullo cuando en una conversación podemos decir “yo soy ecologista”.
Para definir a una persona como ecologista un primer e importante requisito sería que su impacto personal en el ambiente fuera beneficioso para la naturaleza, o al menos neutro.Habría que poner en un lado de la balanza su generación de residuos, su gasto de agua y contaminación de la misma con productos químicos, su cuota parte de la contaminación de los transportes que utiliza para desplazarse, de la energía que utiliza en su hogar y demás actividades con una incidencia ambiental negativa (su huella ecológica).
Del otro lado, todo lo que esta persona hace por cuidar la naturaleza. Plantar árboles nativos, reciclar residuos, limpiar o cuidar espacios naturales, participar en Organizaciones o campañas ecologistas, intentar concienciar a otras personas sobre los problemas ambientales que aquejan al planeta, o cualquier otra actividad ambientalmente positiva (su activismo ambiental). Si bien esto es bastante más complicado de cuantificar, no es necesario lograr la exactitud de una ecuación matemática.La idea es simplemente que nos pongamos a pensar un poco sobre cual es verdaderamente el resultado de nuestro balance ecológico personal.
En definitiva, si somos realmente ecologistas o solamente creemos o decimos que lo somos.Así como hacemos las cuentas para ver si el dinero nos va a alcanzar para cubrir los gastos del mes, podríamos hacerlas para ver cual es nuestro saldo ambiental.Es un ejercicio que puede llevarnos algún tiempo, pero que a su vez puede resultar muy beneficioso, tanto para el planeta como para nosotros mismos. Podemos asignarle x cantidad de unidades de impacto negativo a cada bolsa de residuos que generamos, a cada litro de agua que utilizamos, a cada hora de automóvil u otro transporte en el que nos movilicemos, a cada Kw. de energía y a cualquier otra actividad que realicemos que produzca impacto ambiental negativo. Por el otro lado tendremos las unidades de impacto positivo. Si bien como decíamos antes esto es bastante mas difícil de cuantificar, podríamos elegir por ejemplo una unidad como el tiempo, que es algo que todos tenemos.Entonces, solo a modo de ejemplo y con una elección totalmente arbitraria de los valores asignados, ya que las realidades de cada región y cada persona son totalmente diferentes y en cada caso habrá que adaptarlos a ellas, una ecuación podría ser: 1 bolsa de residuos ó 3 Kw. energía eléctrica ó 1 hs. de automóvil ó 20 hs. de transporte público ó 50 litros de agua = 1 hora de activismo ambiental en cualquiera de metodologías posibles.Suponiendo que nuestro impacto negativo en un mes fuera de por ejemplo 20 bolsas de residuos, 100 Kw. de energía, 40 hs. de automóvil u 800 de transportes públicos y 1500 litros de agua, ese mes deberíamos dedicar a cualquier forma de activismo ambiental/social 123 horas.Los animamos a hacer la cuenta, a ver en que medida son ecologistas y a no sentirse mal si el resultado no es el que esperaban, sino todo lo contrario, a actuar en consecuencia. Verán lo simple que resulta reducir la huella ecológica en algunas cosas y lo bien que los hará sentir sumar horas de impacto positivo. Intentemos inclinar la balanza para el lado de la sustentabilidad, del futuro, de la vida. En definitiva, con sólo hacer la cuenta y sentir la preocupación por saber el resultado, ya estarán sumando horas positivas y serán un poco más ecologistas. (Anni Ayllón Cabello)

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