07 octubre 2008

LA DELINCUENCIA JUVENIL UNA REALIDAD QUE VA EN AUMENTO
Nuestro mal ejemplo como padre de familia, como ciudadano, como autoridad debilita nuestra lucha contra esta enfermedad social…
Escribe: Ing. Armando Samaniego Orellana

Hace algunos años en mi calle vivía un niño que sus padres se separaron y contrajeron ambos nuevos compromisos, él se quedó al cuidado de su abuela, y a veces mi hermana mayor lo llevaba a casa, pero su abuela lo reclamaba. 
Creció el niño sin mayor expectativa y al amparo de la calle y cuando estaba en tercer grado de primaria, vivió una temporada en mi casa, y nuevamente en escenario la abuela se lo llevó. 
Finalmente, el niño creció a su manera, abandonó el colegio, comenzó a trabajar, y al acecho de las malas juntas, la desprotección de la familia y muchos factores de riesgo en aumento.  Un mal día volvió a la casa y en un descuido le robó a mi hermana su equipo recién comprado. Con sus escasos 18 años ya se había dedicado al alcohol y la droga. Nos enteramos después que fue encarcelado en Cantera por robo agravado. 
Otro caso hace unos días, una niña de 13 años amiga de mi sobrina la visitaba tres días seguidos y al transitar libremente por la casa se llevó un celular con su cargador, al indagar en su familia nos enteramos que también a sus abuelitos les había robado cien nuevos soles. ¿Cuál es el factor de riesgo en este caso?... problemas familiares y descuido en los estudios. 
Otro caso: visité un colegio y habían encontrado en la mochila de un alumno cinco celulares  que había hurtado a otros alumnos.  Sabemos que en San Vicente los  adolecentes roban celulares por alrededores del Banco de la Nación y fugan al Cerro Huaca de los Chinos.  También roban en moto taxi armado con revolver, y en oportunidades violan a sus victimas. ¿Qué paradigmas ven en nosotros los jóvenes? si tenemos presidentes, alcaldes, congresistas, funcionarios corruptos, y funcionarios que no cumplen con las leyes y normas acordes a su labor pública y/o privada. Y si como periodistas se apaña estos actos reñidos contra la ética y la moral. Entonces también somos parte del problema.  
De este tema podemos dejar en claro que la delincuencia es un gusano que carcome a la sociedad. Hay tres parásitos que corroen nuestro país: la corrupción, la delincuencia, y el abuso de poder.  Algunos políticos corruptos, ahora autoridades que se dieron cuenta que con el poder se llega al dinero, utilizan sus cargos para traficar influencias, sobornar empresarios, autoridades y satisfacer sus ambiciosos apetitos personales. La  delincuencia lamentablemente está entronizada en las esferas del poder, y nos estamos acostumbrando a escuchar diariamente estas noticias que algunos dicen irónicamente “Si todos roban ¿Por qué yo no?, o “No importan que robe, lo que importa es que haga obras”… ¿Es acaso un nuevo estilo de vida?...  Pongámonos más serios y llevemos las riendas de un país que es fácil de domar, que se adormece en un lecho de rosas, aunque alrededor estén explotando granadas. 
La prevención de la delincuencia empieza con el ejemplo. Para prevenir la delincuencia juvenil es necesario que toda la sociedad procure un buen desarrollo de los adolescentes, no solo aplicando una política de prevención de los males sociales, sino centrarnos  en el bienestar de los jóvenes desde su primera infancia.  La familia es la célula básica encargada de la integración social del niño. Los gobiernos y la sociedad deben tratar de preservar la integridad de la familia. Es necesario que exista un espacio en donde se trabaje en bien de las potencialidades de los jóvenes promoviendo el buen uso del tiempo libre, a través de actividades artísticas, culturales y productivas para contrarrestar el riesgo social. Es preciso que la municipalidad proyecte más lozas deportivas para el impulso de los deportes y el buen estilo de vida. Además que promueva capacitación laboral y promueva la recuperación de su dignidad y proyección de nobles ideales a través de charlas de liderazgo, autoestima, y talleres productivos, porque lo importante es fortalecer los factores protectores para disminuir la incidencia de  conductas delictivas.  La sociedad debe reaccionar contra estas conductas erróneas en una fase precoz y trabajar decididamente para reducir el índice de desempleo, la pobreza, los malos tratos y los vicios, que se erigen como factores de riesgo, como un cáncer difícil de erradicar, pero que si podemos controlar. Seamos padres responsables y actuemos coherentemente. Eduquemos al joven en  la cultura del esfuerzo, en la dedicación al estudio para labrarse un porvenir y  ser útil a nuestra sociedad. Demos ejemplo de integridad y dignidad en el espacio que nos ha toca vivir.  Mas vale prevenir que curar. Actuemos con responsabilidad social para elevar nuestra calidad de vida en nuestra querida provincia. Articulemos esfuerzos para bien de nuestra sociedad y del niño que vemos en la calle. ¡Apostemos por ellos que son nuestro presente y el futuro será diferente!

No hay comentarios.: