20 enero 2012

HISTORIA DEL CERRO LA VIRGEN DEL DISTRITO DE SAN ANTONIO

Escribe: Marcelino Antonio Agapito Manco

NOTA DE REDACCIÓN:
La hermana de mi abuelo se llamaba Martha Agapito Yaya, quien fue esposa del primer alcalde del distrito don Pedro Advincola Quispe Chumpitaz, imaginarán la rica tradición familiar, lazos consanguíneos y por afinidad que provengo por línea paterna, ya que mi amada madre es del distrito de Mala, de todo éste manantial bebió mi humilde espíritu de cronista. Mi abuelo tenía su Taller de Arpas en la antigua «Calle Correo» (hoy Calle San Martín) vecinos notables que ya reposan en el sueño eterno, dicen que las noches de tertulias en dicho lugar eran interminables y de amanecida. Por lo tanto es comprensible – como lo hicieron nuestros antepasados los incas – que yo haya sido un privilegiado en recibir la herencia cultural de fuente directa.
Queridos amigos una vez más publico uno de los más grandes acontecimientos que sucedieron en el distrito de San Antonio, provincia de Cañete, región Lima, las razones son dos (1) Promocionar y general identidad cultural en las nuevas generaciones. (2) Ayudar a recuperar y proteger los terrenos de CERRO DE LA VIRGEN, lugar que ha sido profanado (destruido los restos pétreos de la Virgen María con el Niño Jesús) por el Club Privado ASOCIACIÓN BOCA LEÓN, está zona para los san antonianos es un santuario cristiano y desde el punto de vista legal como escribí en dos anteriores crónicas del 17 y 18/01/12 la adjudicación brindado por la municipalidad provincial de Cañete es totalmente ilegal, actualmente ASOCIACIÓN BOCA LEÓN ha cerrado el acceso libre a la PLAYA CERRO DE LA VIRGEN, hasta éste lugar, antes que los usurpadores tomaran posesión, los pobladores celebraban las fiestas religiosas afines, llegando al lugar con gran devoción.
A fin de contribuir y sustentar desde el punto de vista histórico – religioso sin precedente en la cultura popular de la provincia de Cañete, permítame relatarle tan grande acontecimiento.
Atte. Marcelino Agapito Manco.
LA HISTORIA DE CERRO DE LA VIRGENEra SEMANA SANTA DE 1852 la fragancia de su frutales como manzanos, vid y olivos, la sinfonía del trino de las avecillas, el rio embellecido por cañaverales, los golpes de las bulliciosas olas de «Cerro León»,»Cerro Encantado» y «La Ensenada Vieja», sentíase en el eco y su estruendo escuchar una voz divina, la ranchería de San Antonio adornaba el universo con su encanto.
Una noche los naturales planearon el viaje en casa de don JOSÉ DE LOS SANTOS MANCO, encontrándose todos los hijos del lugar para mandar a comprar y remitir encomiendas, en vista que no podían ir todos a Lima, pues el viaje a lomo de bestia duraba dos días de ida y dos de vuelta por el Camino real, entonces decidieron formar un triunvirato de viaje formado por: DON SANTOS AGAPITO, DON SANTOS MALÁSQUEZ Y DON CASIMIRO CAMACHO.Al día siguiente, en el alba del canto melodioso y relojero del gallo, se ordenaba el inicio del viaje, los jinetes vestían pomposos, saludables y finos, era una ocasión especial para visitar la coronada Lima, el noble sombrero, el látigo de cuero de vaca y punzón de rama de olivo, sumado a la montura y aparejo le daban galantería. Antes, muy meditabundos cada uno, elevaban su mejor oración para pedir protección a DIOS, para dominar el miedo, manteniendo la estirpe guerrera de Nicolás Ávila Manco, Cacique Presbítero, cuya indo espiritualidad guerrera generaba encendidas arengas, de repente don Santos Agapito irrumpe en voz alta, exclamando: «San Antonio bendice éste viaje, te encomendamos nuestras vidas…Amén» ¡Arre…arre…arre areeeee caballo…caballito…arre!
Los naturales que formaban cuadrillas para el trabajo comunal, no podían faltar a las costumbres y ese día se despertaron más temprano para desearle suerte, levantaban sus sombreros y gritaban a viva voz: ¡Suerte…feliz Viaje!
Los jinetes van desapareciendo paulatinamente, internándose por el antiguo Camino Real, a la altura de «Cerro Encantado» se acercó una mujer muy bella, de mirada penetrante y resplandeciente, llevando en su brazo un hermoso niño, quien tenía hambre y mucha sed. Don Santos Agapito hombre muy caritativo pregunta: ¡A donde vas mujer!.
RESPONDE: «LLEVO ESE MANTO PARA CUBRIR EL VOLCÁN DE AGUA Y NO SE DESTRUYA EL TEMPLO DE MI HIJO».Entregaron una cantimplora con agua y los mejores fiambres frescos – la mujer agradecida por la actitud samaritana de los Antonianos y con cálida emoción y amor de madre les dijo bendiciéndoles: Luego elevo sus manos y señalo hasta el cerro y dijo:
«ALLÍ ESTÁ MI MORADA Y MI APOSENTO, YO VIVO AL FRENTE, ESTARÉ CON USTEDES PARA SIEMPRE EN ESAS ROCAS HASTA EL FINAL DE LOS SIGLOS, SON MIS HIJOS, LOS VIGILARÉ Y PROTEGERÉ, SER TESTIGO DE ÉSTE ENCUENTRO Y DAR TESTIMONIO DE ÉSTE HECHO A VUESTROS HERMANOS, DECIRLES QUE MIS OJOS Y CORAZÓN SON EL CIELO Y LA TIERRA, COMPARTIRÉ SUS SUFRIMIENTOS Y DESDICHAS, DECIDLE QUE VENGAN A VISITARME DE TODOS LOS PUEBLOS, Y GUARDAR MI CASA DEL INICUO, SI PIDIERAS CON FE OS CONCEDERÉ»De inmediato una luz celestial lo envolvió en forme de nube a la mujer, desapareciendo en el horizonte ante la atónita mirada, pero sus palabras apocalípticas quedaron en las memorias de los naturales que se heredaron de generación en generación.
Los viajeros bajaron de su cabalgaduras, asombrados y arrodillados dieron gracias a DIOS, les parecía un sueño, muy animados siguieron su marcha.
Mas adelante fueron emboscados por los bandoleros que sacudían a caballo el polvo de los cerros, pero de manera maravillosa y sobrenatural una nube grisácea envuelve a los naturales desatando el terror de los bandoleros que huyeron despavoridos, gritando y llorando, cuentan que uno de los malvados se arrepintió de su fechorías al quedar ciego.
Los naturales vieron el rostro de la Virgen alejarse, sin mencionar palabra alguna, pero en sus memorias recordaban la aparición de la amorosa MADRE DE DIOS. No quedaba duda era ella y había que cumplir sus testimonios. Al llegar a la ciudad de Lima, buscaban que convencer a religiosos y amistades, pero pocos les creyeron. Al retorno venían los naturales silenciosos, como buscando las palabras apropiadas para convencer a los vecinos cuando a la altura de Cerro Encantado vieron impregnados en las rocas la imagen de la Virgen, espontáneamente recordaron las palabras celestiales, se acercaron y de rodillas sollozantes de emoción oraron y pusieron por nombre el «CERRO DE LA VIRGEN» dando gracias a DIOS y su intermediario el Patrón «SAN ANTONIO DE PADUA».Al llegar al pueblo y contaron lo sucedido, en un ambiente de algarabía y fe que llenó de gozo al pueblo, las generaciones no olvidaron éste hecho al contrario han arraigado la fe católica de un pueblo humilde pero orgulloso de su historia.
COMENTARIO:
SAN ANTONIO Y EL PRIVILEGIO DE TENER LA PRESENCIA DE DIOSContó que para llegar a hablar ante el Consejo de la Corte Real del Rey Carlos III – quien recibió amablemente la noticia del cacique con respecto a las injusticias contra los naturales en éste reino y su enfrentamiento al español don Agustín Landaburú quien a titulo de locatario de un fundo vecino quiso agregar a su hacienda dicho lugar, don Nicolás fue amenazado por uno de los espadachines de la corte, quien pretendió darle muerte a su salida, pero éste imploró al SANTO PATRÓN SAN ANTONIO DE PADUA, quien le concedió el milagro de salvarle la vida; cuando regresó junto al pueblo decidieron ponerle dicho nombre a esta tierra como señal de agradecimiento que perdura hasta el día de hoy.
Finalmente, quienes conocen San Antonio darán testimonio que es un pueblo sumamente católico, tan arraigado que el atropello de la ASOCIACIÓN BOCA LEÓN ha traspasado como una espada su alma.
Los testimonios orales dan cuenta que aquella roca, ahora profanada por la ASOCIACIÓN BOCA LEÓN tenia otras características y que se transformó repentinamente con el hecho expuesto, por otra parte a los viajeros (naturales) le fue muy fácil convencer a los antiguos pobladores de la RANCHERÍA DE SAN ANTONIO, que ya habían heredado una experiencia similar, pues en el año 1779, cuando don Nicolás Ávila Manco Chauca Rimachi Yupanqui, en su calidad de cacique inicia una lucha tenaz por la reivindicación de las tierras de los naturales, acudiendo a las autoridades de la Ciudad de los Reyes (Lima), principalmente ante la Audiencia del Perú, no siendo escuchado, eleva los trámites al Consejo de Indias de España, a donde viaja experimentando tan grande testimonio.
«VAIS CON DIOS, SANOS Y TRANQUILOS, ORARE Y SERÉ VIGÍA EN EL CAMINO, OS PROTEGERÉ A SU PUEBLO, ID Y OBRAR BIEN COMO QUIERE NUESTRO DIOS, QUE NADA PASARÁ»
La presenta crónica fue publicada por el suscrito en la REVISTA CULTURAL KRÓNIKA’S el 13 de junio del 2002 con motivo de la fiesta patronal del distrito. Utilicé como fuente escrita (La Revista en Marcha – Año 1948) y la comprobación, con la tradición oral de familiares y muchos vecinos que en su edad longeva me nutrieron desde niño. Eran momentos mágicos, como ver una película que grababa mi ser, ellos maravillados no olvidaban tremendo acontecimiento, mi querido padre don Florián «Nepa» Agapito Chumpitaz (+), mi tío Elías Agapito Chumpitaz (+), ambos artistas del arpa, fueron hijos de don Marcelino Agapito Yaya (mi abuelo quien falleció en la década de los 60) a quien por supuesto no conocí, pus nací en 1964, pero que el pueblo de San Antonio lo reconoce como el más grande arpista y orador de su generación y, que como artesano hacia las arpas de los famosos Florencio Coronado y Estanislao Medina, era un experto narrador al que yo heredé sirviendo como puente mi padre que falleció el 14/11/94.

1 comentario:

Anónimo dijo...

bonita historia que mi abuelito que es de Mala le contó a mi papá